lunes, 12 de mayo de 2008

La Primera Receta (Ensalada de Pollo)



Hoy voy a intentar deleitar al personal con una recetilla cortesía de mi amiga Ángeles, a ver como nos sale.

Para dos personas.

Ingredientes:

2 Filetes de pechuga de pollo

2 Lechugas romana pequeñas (las venden muy bien preparaditas en los supermercados en paquetes de 2 o 3)

1 Lechuga Iceberg (La venden en bolsas troceada y limpia)

2 Huevos duros

1 Lata de maíz

1 Taco de jamón de pavo

1 Bote de zanahoria cortada en juliana (en tiras, pero queda la mar de fino decir “en juliana”)

1 Bote de cebolla en polvo

1 Tarro de sal

1 Bote de mayonesa

2 Tomates

Preparación:

Se corta la pechuga de pollo en trozos (tamaño a gusto del consumidor), echarle un poco de cebolla en polvo y sal al pollo aun crudo. Verter un poco de aceite (muy poquito, lo suficiente como para que no se pegue la carne) en una sartén. Echamos el pollo y lo vamos removiendo hasta que tome un tono doradillo. Después, poner a cocer dos huevos en un cazo (en unos 10-15 minutos ya estará duros). A partir de aquí, las cantidades y la modalidad de corte de los ingredientes van en función a los gustos de cada uno. Pero la idea es trocear las lechugas, los tomates, los huevos y el jamón de pavo y mezclarlos con la zanahoria, el maíz y el pollo. Ni que decir tiene que hay que pasar por agua y enjuagar un poco la verdura antes de mezclarla con nada, no seamos marranos, que luego nos lo tenemos que llevar a la boca (aunque seguro que os habéis echado peores cosas a la boca, malditos degenerados). Después, añadir un poco de mayonesa a la mezcla de forma que se “manchen” los ingredientes, no es necesario echar pegotones, pero esto como todo, si os gusta mucho la mayonesa sois libres de vaciar el bote entero.

Ale, ¡que aproveche!

viernes, 18 de abril de 2008

La mudanza


Llega el momento de marcharse, empezamos a empaquetar cosas e, inevitablemente, nos olvidaremos de algo, algo que será vital para desarrollar nuestros primero días fuera de casa de nuestros padres y no nos daremos cuenta hasta que sea tarde para conseguirlo… La mejor forma de evitar que ese “algo” se olvidé es llevar, en los dos o tres días previos a la mudanza, una hoja de papel y un bolígrafo en el bolsillo. Esos dos instrumentos de tan reducidas dimensiones no nos molestaran en el desarrollo de nuestra vida cotidiana y los utilizaremos para apuntar las cosas que nos hacen falta conforme las vayamos recordando o las vayamos utilizando (en dos o tres días tienes que utilizar por fuerza todas las cosas que te vayan a hacer falta fuera de casa). Llegado el momento de la fuga, iremos tachando de la lista todas las cosas que vayamos metiendo EN EL COCHE (ojo, remarco que no se tachen hasta que no estén dentro del coche o medio de transporte que nos conduzca a nuestra ansiada libertad). Así está claro que no se nos olvidará nada. Un buen consejo para la llegada, sería convencer a nuestra madre para que nos ayudara a hacer la primera compra, no se le olvidará nada y correrá con todos los gastos (cosa no muy complicada ya que, las madres, de manera irracional, nos quieren lo suficiente como para costearnos la primera compra con tal de no vernos pasar necesidad). Si, lo sé, aprovecharse así de una madre y de sus puros sentimientos es rastrero, miserable y ruin… pero amigos míos, la pela es la pela… Aquí quiero dejar clara una cosa: hay que intentar convencer a nuestra madre del desembolso en víveres para nosotros evitando la presencia de nuestro padre. ¿Porqué? Fácil. Él no tuvo que soportar X horas de parto, él no nos quiere tanto y su aprecio hacia nosotros es proporcional a la distancia que nos separe de su dinero. Intentar sacarle a él dinero para la primera compra es la forma más segura de llevarse una patada en los dientes… Lo dicho, a tirar de mamá… Yo creo que con lo que acabo de contar es casi imposible que se olvide nada… Hasta la próxima!

lunes, 14 de abril de 2008

El Inicio


He aquí mi primera entrada en el mundillo de los blogs, espero que tenga buena acogida, así me animaré a seguir escribiendo.

La motivación de este blog surgió al inicio de mi reciente emancipación, y es que cuando uno vive solo surgen muchos más problemas de lo podía parecer antes de abandonar el nido, y pensé repetidas veces en cuantos quebraderos de cabeza me habría evitado y cuanto tiempo habría ahorrado si alguien me hubiera contado algunas cosas (básicas pero que, los inútiles totales como yo, no sabemos) que intentaré detallar a lo largo del tiempo. Cuando el trabajo y mi vida social me lo permitan iré actualizando esto con mis distintos enfrentamientos frente a enemigos tan crueles como la mudanza, las sartenes, el polvo… A parte, también iré colocando recetas que me van dando mis compis del curro, porque no solo de congelados y microondas vive el hombre, teniendo en cuenta que la complejidad de dichas recetas tiene que ser muy baja inicialmente (nadie nace sabiendo) e iré colando recetas más complejas con el paso del tiempo, intentaré explicarlas de la forma más clara y sencilla posible.

Sin nada más que añadir, me despido hasta la próxima entrada.